Cualquiera que lea este blog sabe que uno de mis pasatiempos favoritos es leer otros blogs de novias to be. Es bueno por todas las ideas que se pueden obtener y malo porque no sabría cómo ejecutarlas y porque hay quien planifica bodas sin límites y de repente se siente ‘wedding envy’.
Un tema recurrente entre las novias gringas – and I mean no offense by gringas – es el asunto de aceptar o rechazar la ayuda financiera de los padres. Muchas se empeñan en costear la celebración en sus términos para que sus padres o quien sea les ayude económicamente no tengan voz ni voto. Muchas más se lamentan haber aceptado la asistencia económica porque de esa manera perdieron el control de la planificación, la fiesta y de su sanidad mental porque quien dio dinerito quiso y logró meter la cuchara bajo el pretexto del que ‘quien paga, manda’.
Mi Todd y yo llegamos a un acuerdo de cómo pagar por nuestra boda sin incurrir en deuda. No esperábamos/ contábamos con la ayuda de nadie. Resulta que hace más de un mes tengo en chequecito del clan Ramírez en mi gaveta (no es tan chequecito, de canjearlo sería una cuarta parte de lo que tenemos proyectado gastar). El cheque ha encontrado residencia en la gaveta porque no sé qué hacer con él. El hecho de no haberlo depositado debe estar enloqueciendo a mami que es tan meticulosa con sus cuentas.
El dilema no es sentir que estoy vendiendo el control de nuestra fiesta al mejor postor. Mis padres, gracias a Dios, no pueden ser más compresivos, relax y alcahuetes. Pero a la tierna edad de 34 años no considero que mis padres tengan que aportar a este bembé. Si me constara de que ese dinero no lo necesitaran para algo más importante, lo aceptaría, pero no estoy muy segura de eso. Por otro lado, tampoco quiero ofenderlos ni que sientan que estoy rechazando la ayuda, especialmente cuando ellos sienten que es su deber pagar por todo ya que son los padres de la novia. (Definitivamente se les escapa que soy treintona).
¡Si pudiera dividir el cheque en dos! Decir en el banco: ‘deme sólo la mitad y deja la otra en el cheque’. No descarto depositarlo, pero también ellos incurrirán en gastos para venir acá, por eso me da cosita. Si es cuestión de gastar esa cantidad, preferiría hospedarlos en un súper hotel y que reciban masajes todos los días.
Un tema recurrente entre las novias gringas – and I mean no offense by gringas – es el asunto de aceptar o rechazar la ayuda financiera de los padres. Muchas se empeñan en costear la celebración en sus términos para que sus padres o quien sea les ayude económicamente no tengan voz ni voto. Muchas más se lamentan haber aceptado la asistencia económica porque de esa manera perdieron el control de la planificación, la fiesta y de su sanidad mental porque quien dio dinerito quiso y logró meter la cuchara bajo el pretexto del que ‘quien paga, manda’.
Mi Todd y yo llegamos a un acuerdo de cómo pagar por nuestra boda sin incurrir en deuda. No esperábamos/ contábamos con la ayuda de nadie. Resulta que hace más de un mes tengo en chequecito del clan Ramírez en mi gaveta (no es tan chequecito, de canjearlo sería una cuarta parte de lo que tenemos proyectado gastar). El cheque ha encontrado residencia en la gaveta porque no sé qué hacer con él. El hecho de no haberlo depositado debe estar enloqueciendo a mami que es tan meticulosa con sus cuentas.
El dilema no es sentir que estoy vendiendo el control de nuestra fiesta al mejor postor. Mis padres, gracias a Dios, no pueden ser más compresivos, relax y alcahuetes. Pero a la tierna edad de 34 años no considero que mis padres tengan que aportar a este bembé. Si me constara de que ese dinero no lo necesitaran para algo más importante, lo aceptaría, pero no estoy muy segura de eso. Por otro lado, tampoco quiero ofenderlos ni que sientan que estoy rechazando la ayuda, especialmente cuando ellos sienten que es su deber pagar por todo ya que son los padres de la novia. (Definitivamente se les escapa que soy treintona).
¡Si pudiera dividir el cheque en dos! Decir en el banco: ‘deme sólo la mitad y deja la otra en el cheque’. No descarto depositarlo, pero también ellos incurrirán en gastos para venir acá, por eso me da cosita. Si es cuestión de gastar esa cantidad, preferiría hospedarlos en un súper hotel y que reciban masajes todos los días.
Oh, y ahora, ¿quién podrá ayudarme?
4 comments:
Pero si tu misma acabas de pronunciar la solución. O lo cambias, coges la mitad y le devuelves el resto con un cheque tuyo. O lo cambias, coges la mitad y con la otra te encargas de que cuando vengan estén set: hotel, transportación, masaje, pelo, cara, all the works! No te ahoges en un vaso de agua o le busques más patas al gato... Disfrutalo!
Piensa que es un regalo de tu mejor amiga. Ya que no puede ir a tu boda pero como te quiere mucho te envio ese regalo. Utiliza la mitad y la otra lo guarda cuando llegue... el momento indicado.
PD Mami estará contenta cuando cambies el ck
Well, tienes razon. Es una decision super dificil, mi FI y yo estamos pagando todo, us mama y mis parents quieren ayudar pero nosotros preferimos que no lo hagan por que no queremos que gasten en nosotros cuando pueden usar ese dinero en halgo que necesiten. Pienso que la mejor solucion es depositarlo y usar solo la mitad, despues de la boda puedes regresarles la otra mitad o invertirlo en unas super vacasiones para tu mami y papi, o regalarles halgo que ellos simpre an querido, bueno algo por el estilo.
Suerte!
También puedes utilizar la mitad para la boda y la otra mitad para regalarles el viaje hasta miami y el hotel. De esta manera es fifty, fifty, no?
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