Tuesday, November 25, 2008

Cliché #1: los nervios de la novia

Sigo en la Nube 9, pero poquito a poco iré contando los días previos al gran evento.

Siempre pensé que estaría cool and collected para la boda. Le dedicamos cinco meses de planificación, la fiesta no era de tantos invitados y qué podría ir mal. Pero llegó el jueves. Decir que lloré como una niña no hace justicia, lloré a lágrima viva y a moco tendido.

Firmamos contrato con el caterer como un acto de fe, ya que para fiestas pequeñas no suele hacer tasting, pero nos dijo que tendría una fiesta el sábado previo a la boda en la que podríamos probar algunas cosillas.

Fui con una amiga porque el Todd estaba de bachelor party. Era un Quince y era un caos total. La fiesta era casi tres veces los invitados de la mía y quise tranquilizarme pensando que un evento tan grande requería más estrés, más empeño y más de todo. Pero algo me inquietó de esa fiesta.

Quedé con el chef de pautar un día y hora para entregarle la bebida y las decoraciones que teníamos que darle. Lo llamé lunes, dejé mensaje, envié email. Nada. Mami llegó el martes y como era día feriado y sabía que su hijo estaba de cumpleaños, no insistí. Llamé dos veces el miércoles y envié email. Nada. En estos estos meses este señor respondió a mis emails en cuestión de horas. Cuando me levanté el jueves y vi que no había respuesta, me comenzó a doler el estómago. De esa forma como cuando iba a las clases de natación de pequeña, las que odiaba.

Esperé a una hora decente para llamar y cuando escuché el mensaje de “esta unidad ha sido desconectada” se abrieron las cataratas de emoción. Ni el hecho que mami se espantara con mi meltdown me hacía parar. Llamé a Todd porque yo no soy de ser miserable sola. Lo puse histérico porque él odia verme/ escucharme llorar.

Envié un email de histeria a mis girls poniéndolas en sobre aviso porque si había que poner en práctica un Plan B necesitaría ayuda. No pensé que el chef había tomado mi dinero y largado – aunque sí pasó por mi mente - pero y si le había pasado algo. Él es un one man show, si algo le sucedía sería muy difícil, ya que él no sólo proveería la comida, sino todos los rentals y el bizcocho.

Puse la mente a caminar y en cuestión de alimentar a los invitados, podríamos optar por BBQ (del que Todd llegó a buscar una cotización cuando mencioné casualmente que yo haría un BBQ feliz de la vida para la boda). Los bizcochos de The Fresh Market y usaríamos desechables si no se podía coordinar algo. De mis días de server podría contactar a alguna gente.

Algunas amigas me llamaron de inmediato y ya había ofertas de traer bates para buscar al chef. A las horas, el hombre responde a mi email de lo más tranquilo. Le dejé saber de mi meltdown, pero no iba a poner de malas a quien alimentaría a mis invitados.

Todos me dijeron que exageré, pero yo creo mucho en los patrones y si el tipo respondía ligero y de repente se pierde por CUATRO DIAS previo a mi boda, creo que mi histeria estaba justificada. Además, el llantén me hizo sentir MUY bien. Creo que en esas lágrimas liberé emoción, ansiedad, nervios, miedos de que la fiesta fuera blah y etc.

Ah, por supuesto. Cuando fui a mostrarle a mi mamá el pedazo de playa para el cual teníamos permiso hacer la ceremonia, la misma estaba erosionada, gone, finito...

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