Thursday, November 27, 2008

Cliché #2: Divorcio antes del matrimonio


Decir que soy negativa no sería correcto. Soy una nube negra. Siempre pienso en los what ifs de cada situación para tratar de tener un Plan B o alguna solución en remojo. En cambio, el Todd es la persona más feliz, positiva y despreocupada del planeta. Por eso duerme como un lirón.

En la ciudad hay que sacar un permiso para realizar una boda en la playa. El Todd se encargó de ese trámite rapidito y obtuvo el documento (ahora se estableció un cargo de $125 a residentes y $250 a visitantes, pero nosotros lo hicimos de gratis).

Resulta que nuestro permiso establecía 6400 Collins Ave. Como mencioné anteriormente ese pedazo de playa se erosionó en su totalidad. En esos días el viento arreció y se anunciaba la llegada de un frente frío para el domingo. Mientras que Todd pensó que eso no era problema, que moveríamos la ceremonia a donde hubiera playa, yo me empeñé que buscara permiso por escrito. Qué tal si alguien llamaba al vernos colocar las sillas o los palitos de bambú y un oficial exigía ver el permiso. Esta conversación se repitió infinidad de veces:

El: ¿Cómo esa gente sabe que este punto no es 6400 Collins Ave?
Yo: Porque la caseta del salvavidas que está casi por derrumbarse dice ¡64 Calle!
El: Pero si esa playa no existe, es OBVIO que tenemos que moverla.
Yo: Quiero confirmación por escrito. Que nadie venga a sacarnos con nuestros invitados ahí.

Eso de asumir que era OBVIO me chocaba, tomando en cuenta eso de que when you assume, as the "experts" do, is that you make an ass of u and me.

En esta pelea estuvimos dos o tres días. Mientras que él estaba frustrado con mi negatividad, a mí me enloquecía su actitud de "¿pero qué puede pasar?", "nada va a suceder" "¿por qué piensas de esa forma?". Al final, él consiguió un fax en que decía que podíamos mover la ceremonia la que se realizó en 6525 Collins.

Ah, pero las discusiones no pararon ahí.

Por supuesto, cuando la lluvia o desahucio ya no eran amenaza, comencé a freak out por el viento, el frío, qué tal si la gente no escucha ya que no tendríamos micrófono, la ceremonia era lo más importante para mí. Si la ventolera era fuerte, qué tal si la arena se levanta y molesta a los invitados. ¡Qué hay con mi cabello!

Dentro de mí sabía que sería uno de esos instantes I told you so, que la ceremonia se realizaría sin problema ni percance, que Todd tendría la razón. Pero yo implementé un Plan B just in case.

Llegaré a los instantes de la ceremonia, a pesar del frío, fue sencillamente hermosa. Qué mejor decoración que la creación y las caras felices de los nuestros.

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