Cuando la pregunta de nuestro inexistente registro de regalos surgía, me daba una vergüenza tremenda explicar que preferíamos gift cards o efectivo. Pensé que al establecer que no teníamos una lista de regalos sería fácil asumir que regalos en metálico eran lo adecuado.Vergüenza y todo, quería obsequios. Algunos blogs y allegados llegaron a mencionar que con cualquier dinerito acumulado se podría offset el costo de la boda. No quise pensar así, la boda y la fiesta era nuestro regalo para nosotros mismos y nuestros seres queridos por acompañarnos a celebrar. Además de nuestros ahorros, logramos pagarla con la ayuda de mis padres y la ayudita de los padres de Todd.
Hubo quien nos regaló artículos – como un marco digital que estoy deseosa por cargar con nuestras fotos y algunos aparatos de cocina bastante prácticos – y han sido muy bien recibidos. Mami y mi tía tuvieron la tarea de recolectar los sobres de regalo, esos que además de buenos deseos contienen un chequecito o unos billetitos. Por supuesto que me entusiasmaba la idea de recibir obsequios, pero cuando comencé a abrir los sobres y ver el derroche de generosidad de nuestra familia y amigos, esta morena se puso roja.
Oh. My. God. Jamás esperé tanta esplendidez. Durante la fiesta comprobé que somos unos queridos, pero... wow. Comencé a leer las tarjetas y a contar, contar y contar. Cuando me di cuenta de la magnitud de los regalos me aturdí. También recibimos una buena cantidad de gift cards de establecimientos y hasta de un restaurante finísimo en la ciudad.
Todd quedó igualmente impresionado. Con los días y semanas otros regalos continuaron llegando. Estábamos avergonzados... tan avergonzada estaba que esperé dos días para depositar los cheques. ¡Ja!
Mi teoría es que además del gran cariño que nuestros amigos nos tengan, el hecho que estamos en nuestros 30s, que la mayoría está establecido aporta al monto de los obsequios. Estoy segura que otra sería la historia si en lugar de 34 tuviéramos 24. (Entre nos, la gran parte de la generosidad vino de mi lado, tal vez porque jamás pensaron que este día llegaría).
Compramos nuestro plasma TV, pagamos un extra de la boda, nos llevamos dinero para el joni mun y tenemos una reserva para cualquier cosa que surja. Mis padres nos dieron un súper generoso gift card de Bed, Bath and Beyond donde compramos a quien le he cedido el lugar de la nena linda de la casa: mi cafetera Breville que le ha añadido sol a mis días.
Los regalos han sido más que bien recibidos, pero cuando pienso en nuestra boda ocupan el último lugar. Al final, es sólo material. La gran ganancia de nuestra boda fue el compartir y la presencia de nuestros seres queridos, quienes fueron los responsables de realizar la “visión” de nuestra celebración.












