Dormir siestas, no despertarse hasta pasado el medio día o echarse un sueño en cualquier sitio son placeres que nunca he conocido. Nunca he dormido bien. Siempre dormí poco y me cuesta dormirme por las noches. Y por supuesto, no hay mayor tortura para alguien con semi insomnio que tu queridito ronque a pata suelta por las noches, que se quede dormido en cualquier esquina y se pueda dar naps de dos horas e irse a la cama por la noche sin problema, pero eso es otro tema.
Temía mucho no poder dormir la noche antes de la boda. No tan sólo por las posibles ojeras que tendría, sino por el nivel de energía, quería estar a mi 110% para la boda. Cuando Todd me preguntó que si seguiríamos el party cuando nos encontramos con algunos amigos la noche antes de la boda le advertí muy seria que necesitaba my beauty sleep.
A la medianoche estaba compartiendo la cama con mi tía. Por dos meses me cohibí de tomar Melatonina – un suplemento natural con propiedades somníferas – para que la noche previa a la boda me hicieran efecto, todas las wedding graduates me habían dicho que no durmieron la noche antes y a mí eso no me iba a pasar.
Creo que dormí hora y media. De repente me despertaron los ronquidos de mi hermano. Me tomé tres pastillas arriesgándome a que al día siguiente estuviera balbuceando e incapaz de dar tres pasos derechos. Pero nada podía ayudarme. Para empeorar la situación, al compartir el apartamento, motivo por el que no había escape de los espeluznantes ronquidos, tampoco podía encender la luz para leer o prender la TV, quien siempre ha sido mi niñera.
Despierta comencé a hacer números y me di cuenta que sí que nos habíamos pasado con el presupuesto. Comencé a preocuparme, que si el viento, que si los músicos no llegan, que si la comida estuviese mala, que si nadie iba a la ceremonia. En fin, una pesadilla.
Repasé en mi mente cómo despotricaría contra mi hermano por no dejarme dormir (es realmente una tortura desvelarse y que alguien esté tan descaradamente en los brazos de Morfeo, aunque por el tamaño de mi hermano Morfeo no lo puede agarrar). Cuando salió el sol decidí no comenzar “mi día” con negatividad. No estaba feliz, pero sabrá Dios si al final tampoco dormía aun si me hubiera quedado en una suite presidencial.
Por unas horas me sentí temblorosa, temiendo también ingerir demasiada cafeína. En la silla del hairstylist me sentí acabada, el salón tiene las peores luces fluorescentes que jamás haya visto y mis ojeras eran espantosas y mi rostro se veía desencajado.
Pero en algún momento, no volví a pensar en el sueño o el cansancio. ¿Sería cuando me puse mi vestido? ¿Quizás cuando miré hacia fuera y vi a familia y amigos llegar a la playa? ¿Cuando distinguí a Todd entre la gente?
Sea la adrenalina o un gran impulso de amor corriéndome por todo el cuerpo, estuve con todos mis sentidos en la ceremonia y bailé y brinqué como quise en la fiesta. Unos valientes nos siguieron después que el party concluyó, bailamos un poco más y a las 2:30am me comí un trozo de pizza con mi flamante esposo en un joint de mala muerte.
La novia siempre debe ser la más proper de la fiesta.Ahora que es una mujer casada, debe actuar como tal y no sucumbir a la
tentación de culear e irse 'hasta abajo' aun si la música se lo exige.
El comportamiento de la novia fija el tono de la fiesta.

1 comments:
awesome pictures!
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