Wednesday, January 7, 2009

Las benditas fotos

El Día de Nochebuena el fotógrafo me llamó a decirme que tenía los discos de mis fotos listos para recoger. Ese día andaba tan liada que ni le contesté, pero cuando lo llamé el fin de semana siguiente y antes de Año Viejo, me salió su contestadora automáticamente, lo que me hizo pensar que estaba fuera de la ciudad.

Ya quedé que para este viernes busco mis fotos y la verdad es que estoy algo ansiosa.

No me interesaban las fotos de los detallitos como papelería, flores y decoración; además que eran elementos a los que no les di importancia, me parece que esta moda de cobertura fotoperiodística para las bodas es demasiada presión. Sé que muchas no estarán de acuerdo conmigo, pero entiendo que la documentación tan detallada de cada cosita que después se despliega con bombos y platillos en revistas y websites sólo logra elevar aún más el estándar que cada novia siente debe alcanzar con su fiesta. ¿Acaso le dedicaría una página de mi álbum a los innovadores números de mesa que logré hacer rompiendo noche meses antes de la boda? I know, I know, that’s just me.

Aunque no esté de acuerdo con esta moda de fotografía, sí quería fotos lindas. Con la decoración mínima del salón de fiesta, mi mirada estaba puesta en el setting de la ceremonia. A juzgar por las fotos de amateurs que he presentado aquí, la luz estaba excelente, el color del mar lucía espectacular y nosotros no nos veíamos nada mal.

Una vez todos se marcharan al coctel quería posar con mi Todd en la arena, en el boardwalk y hasta en la calle. Me hice de un parasol verde para posar y esperar gestos espontáneos, algo que se viera de vacilón y dorky como nosotros. Pero nada de esto sucedió. Jamás conté con el frío espeluznante que hizo esa tarde.

Mi vestido tras de sencillo era de tela ligera y con el azote del viento sentía que estaba cubierta de papel. Durante la ceremonia temblé tanto que temía que quien se diera cuenta pensara que me iba a dar un seizure. Después de la boda muchos nos saludaron y se quedaron en el área. Eso de la adrenalina no aplica igual para el frío, sentía que moría. Cuando fui a ponerme mis tacones en el área pavimentada, mi papá tuvo que frotarme los dedos de los pies porque no los sentía. Nos sacamos unas fotos a la ligera y nos largamos a la fiesta.

Sé que tendremos buenos tiros, pero tal vez menos de donde escoger. No he visto las fotos y ya estoy poniendo peros, tan propio de mí preocuparme, ¿no?

Ahora el verdadero drama de esta historia...

Sólo en Miami, sólo en nuestra fiesta. En esta ciudad una pareja rompe y pueden pasar años en lo que vuelven a toparse, si se da el caso. Estos encuentros pueden darse en eventos masivos, fiestas de calle o en un mall abarrotado durante la época navideña.

¿Pero en una boda de 60 invitados? También. Mi fotógrafo se divorció hace dos años y en ese tiempo nunca se encontró a su ex. Hasta que le tocó cubrir mi boda. La ex fue con un amigo mío que ni siquiera me dijo que llevaría date. Resulta que el fotógrafo conocía a este amigo y sabía él juega en otro equipo *wink* y por lo menos no se suscitó una escena de celos ni se encerró a llorar en el baño.

Cuando hablé con él al mes de la boda, me dijo sin tapujos: “es el trabajo más difícil que me ha tocado hacer”. El pobre, aparentemente fue una separacin MUY difícil. Tras que se topa con la ex, se tiene que quedar ahí y encima sobrio. Asumo que debe haber estado distraídio, pero es tremendísimo profesional porque nosotros no firmamos contrato y si a las 8:00pm me llega a decir “it’s a wrap, lo tengo todo”, no tenía forma de alegarle que se quedara. Me dio una pena tremenda, yo tan feliz y otros dos reviviendo el trago amargo...

1 comments:

Silvia said...

Que incomodo deve aver estado, que mal. Pero bueno, tu no tenias ninguna forma de prevenir si ni sabias que ella estaria ahi. Will you be sharing your pro pics with your fans? ;)