Monday, February 2, 2009

La ceremonia: el oficiante


Además de que estoy casi convencida que no cuento con audiencia, creo que ya es hora de acelerar este recap de lo que fue “La Boda de Ella... y Él”. No sé si continúe escribiendo, pero de hacerlo, cuál podría ser un buen nombre para la evolución de este blog: ¿Vida for Pennies? Con la actual crisis económica, tal vez vaya bien.

En fin, la ceremonia. Algo que siempre quise para mi boda, más allá de las modas, iglesias o posibles novios, fue que mi oficiante me conociera y mejor aún, que nos conociera. Que supiera pronunciar nuestros nombres y algo de nuestra historia. Me parece que le añade un toque personal y emotivo.

Desde que estoy con Todd voy a su iglesia gringa, pero nunca rompí mi vínculo con la primera iglesia a la que asistí en Miami. Típica iglesia latina pequeña donde todos se conocen. La iglesia en la que te llaman por tu nombre y te hacen preguntas específicas de tu vida. La iglesia de Todd is OK, pero es tan grande que resulta anónima. Me no likey.

En fin, el pastor Jorge Cotto me ha visto llorar a moco tendido por mis continuos lay offs y ¡encima sin novio! Lo llamé histérica cuando a mi papá le diagnosticaron cáncer y otra vez pidiéndole entre llanto y gritos que fuera al hospital donde Todd estaba recluido por meningitis viral mientras yo luchaba por montarme en un avión en Puerto Rico. (Fue precisamente en esa ocasión que se conocieron one on one y el Pastor me dio el seal of approval entre nos).

Para él fue full circle oficiar mi boda. De la muchacha perdida insatisfecha con su vida profesional a encontrar un muchacho cristiano con el que me convertía en esposa y stepmom. Me complació que mi oficiante se sintiera feliz por mí, por nosotros.

Al pastor Cotto le pedí que la ceremonia fuera short & sweet por los nenes y porque la mayoría de la gente estaría de pie. Le pedí también que nada de eso de ¿quién entrega a la novia?/ who gives the bride away? que esto no era FedEx para andar entregando nada.

Le pedí que no nos anunciara como Mr. & Mrs. Todd Hendrix, por favor, y que obviara esa parte de “obey” en los votos. La boda tendría que ser bilingüe por mis padres. El se ajustó a todos los pedidos, se reunió con nosotros, hablamos de la boda, ofreció soluciones y no impuso nada. Hasta fue de lo más tropical con el código de vestimenta relax de nuestra boda y se quedó para la fiesta y compartió. Los reviews del oficiante han sido tales que hay quien está visitando la iglesia.




Pastor, are we making you uncomfortable?

1 comments:

thieleman said...

Totally de acuerdo contigo, la ceremonia debe siempre ser short & sweet
Nos casamos en Madrid el otoño pasado, con la suerte de conocer a última hora a Carlos Villalta, oficiante de bodas que preparó la nuestra con mucho cariño, nos consta. No empalagó a nuestros amigos, aunque allí lloró hasta el apuntador, pero es que llevaban doce años esperando a que diéramos el "sí". Las bodas, a fin de cuentas, las preparamos las novias. Para todas las que os casáis en Spain,y preparáis vuestra ceremonia civil con la máxima ilusión, y queréis quedar bien con vuestros amigos y familiares, hablad primero con Carlos y luego decidíos. Os doy su email: carlosvillaltamadrid@gmail.com y os deseo que os salga como a nosotros. Short, sweet...Unforgettable.