Cierro la llave del agua, estiro la mano para agarrar mi toalla y me doy cuenta que no está húmeda, sino empapada, Todd usó mi toalla. Chorreando agua comienzo a echar humo por las orejas porque eso en realidad me sulfura. (¿Ven un patrón? Son muchas las cosas que me sulfuran.)Anyways, no sé si es porque me casé a los 34 y que mis manías están bien arraigadas o el hecho que no tuve hermanas y estoy acostumbrada a que mis cosas son MIS cosas y a no compartir, pero me enloquece que Todd use mis toallas.
Entonces tengo que decidir qué es peor, salir de la ducha y convertir el baño en una piscina que yo tendré que secar o bite the bullet y tratar de secarme con una toalla mojada. Como bien establecen las fotos, Todd me lleva unas 14 pulgadas de ventaja. Y es un macharrán con pelo. En todas partes. “A mí no me da problema usar tu toalla”, él refuta. Por supuesto que no, si las dejo casi secas. Qué le impide keep track de la toalla que él utiliza, será un misterio para mí. He intentado colores, asignar un lugar específico para nuestras respectivas toallas, pero para él es un free for all.
Foto
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