Cuando me había propuesto ‘atacar’ el tema de los pennies invertidos en nuestra fiestita, me ha entrado una flojera increíble. La verdad no tengo grandes ni elaboradas excusas, sólo vagancia tal vez inducida por miles de pensamientos que me inundan la cabezota en estos días.Ven, cuando una se casa con un hombre que constantemente está en movimiento, pensando y ejecutando planes para progresar (lo que me hace admirarlo profundamente), los momentos de descanso y sosiego son pocos. El todo lo ve con su perspectiva positiva, mientras que yo, la Brown Debbie Downer se estanca pensando en los what ifs...
Tal vez pronto cambio este blog a “Remodelación for Pennies” lo que sería un buen nombre para un negocito sideline que el hubby y yo podríamos montar...
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