Me siento algo sucita después del desglose de gastos de la boda. Tipo morning after. No sé, mami me enseñó que una no pregunta cosas de dinero, ni cuánto costó un vestido nuevo ni cuánto es el aumento después de un ascenso. Ahora me siento un poquito mal.
Es como si alguien me invitara a su casa y al final de la noche me dijera que tomé tres copas de vino de la botella valorada en $16 y, por lo tanto, consumí unos $12 y que el queso Manchego que me devoré costó $17.99 la libra y por ahí siguiera la lista de todo lo que me tragué. De mi escasa lectoría creo que sólo dos fueron a la boda: Mami y la dama putativa (aunque no sé si esta me sigue leyendo todavía). Fue precisamente su idea de hablar de los costos durante la planificación porque el título del blog establece la cuestión del dinero, pero ahora me siento, no sé, rara.
Mi deseo es que este desglose ayude a alguien a comprender que se puede hacer mucho por poco, que hay recursos cuando endeudarse no es opción y que un presupuesto reducido no quiere decir cheap. Todd y yo tomamos decisiones considerando a nuestros invitados, por eso la mayor porción del dinero fue a alimentarlos y casi no destinamos dinero para las flores y paper goods.
Las bodas no tienen un libreto o formato a seguir, puede ser lo que una quiere que sea. Habrá quien piense que nuestra fiesta, que al final rondará los $10K , es una obscenidad de costosa, mientras que habrá quien piense, pues, que soy tacaña.
Ese dicho de you get what you pay for no nos aplica. Siento que obtuvimos muchísimo más. Yo casi no comí, pero muchos me dijeron que saborearon los appetizers y la paella, sé que nadie me va a decir que la comida estuvo so so, pero opto por creerles. La fiesta estuvo animada y pienso que todos disfrutaron. Yo me sentí hermosa con mi vestido, pelo y etc. y estoy contenta con mis fotos.
Me casé con el amor de mi vida rodeada de familia y amigos: PRICELESS.
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