
El silencio en el otro lado de la línea me indicó que mi mamá estaba horrorizada: le dije no dinero, cero recuerdos. Punto y se acabó. Peeeeero, al pasar los meses y tener casi arriba la fecha del 'gran día', como que me dio cosita y pensé que podía acomodar el gasto de los mentados favors. Por supuesto, entre lo frugal, práctica y falta de talento, tendría que ser algo sencillo, semi comprado, sólo con un detallito personal adicional.
Pero poco imaginé que mami me había dado un golpe de estado y se encargó de ordenar unos recuerdos. Por supuesto, aunque la orientaron que usualmente se ordena la mitad de la cantidad de invitados, a eso de uno por pareja, ella ordenó 70 hermosas bolsitas hechas en saco rellenas de dulces típicos puertorriqueños, una idea que habíamos discutido en las interminables conversaciones telefónicas que tuvimos respecto al bodorrio. Mami tuvo que confesar su ‘atrevimiento’ cuando empecé a considerar opciones para los recuerdos.
Por más que pregunté, mami no soltó prenda en cuanto al costo. ¡Son tan lindas! Como eran tantas, le envié una a cada familiar de mi papá que no vino a la boda y a otra gente. A ella le satisfizo hacernos el obsequio (uno de tantos) y así compartir un poquito más de Puerto Rico con nuestros invitados. Unos días antes imprimimos unos labels con nuestros nombres, fecha y el contenido de la bolsita y los amarramos con cintas de .20 la yarda de Michael’s. Voilá!
Pero poco imaginé que mami me había dado un golpe de estado y se encargó de ordenar unos recuerdos. Por supuesto, aunque la orientaron que usualmente se ordena la mitad de la cantidad de invitados, a eso de uno por pareja, ella ordenó 70 hermosas bolsitas hechas en saco rellenas de dulces típicos puertorriqueños, una idea que habíamos discutido en las interminables conversaciones telefónicas que tuvimos respecto al bodorrio. Mami tuvo que confesar su ‘atrevimiento’ cuando empecé a considerar opciones para los recuerdos.
Por más que pregunté, mami no soltó prenda en cuanto al costo. ¡Son tan lindas! Como eran tantas, le envié una a cada familiar de mi papá que no vino a la boda y a otra gente. A ella le satisfizo hacernos el obsequio (uno de tantos) y así compartir un poquito más de Puerto Rico con nuestros invitados. Unos días antes imprimimos unos labels con nuestros nombres, fecha y el contenido de la bolsita y los amarramos con cintas de .20 la yarda de Michael’s. Voilá!
2 comments:
la verdad eso de los "recuerditos" se me hace un gasto innecesario... en tu caso los dulces creo que fueron acertados porque es una forma de compartir tu esencia con algo que la gente realmente va a disfrutar, pero cuando te dan que la campanita o que el pajarito, etc... eso lo tienes en la vitrina unos dias y despues a la basura!
que linda tu mami! muy buena opcion, definitivamente la gente no tirara los dulces!
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